lunes, 29 de diciembre de 2014

Segundo aniversario del blog

Sí. Llega un poco tarde. Oficialmente el segundo aniversario de este microcosmos fue el 21 de noviembre, pero no quería dejar pasar la oportunidad de hacer recuento de este segundo año antes, al menos, de que finalmente termine este. 

En la entrada que dedicaba al primer aniversario del blog, ya tuve que hablar de mis idas y venidas, al tiempo que advertía que no sabía que ocurriría durante el segundo. Si durante el mes de noviembre del pasado año escribí más entradas que en cualquier otro, este que se acaba de marchar no he escrito ninguna. Últimamente ando algo "despistada" y llegué incluso a dejar que el blog celebrase su aniversario en la soledad de la blogosfera...

Si cada día puede suponer un cambio, todo un año da para mucho. Lo mejor, sin duda, tener en mis manos Siete puentes sobre el Sena. Recuerdo como si fuese ayer cuando el pasado 2 de enero, el sonido del timbre me sacó de la cama y con los ojos aún cerrados atendí a ese repartidor que me traía el mejor regalo de Reyes. Recuerdo que volví a la cama con el paquete todavía cerrado y, nerviosa ante algo conocido que iba a ver por primera vez, lo abrí cuidadosamente. Con miedo. Sin embargo, cuando toqué esos primeros ejemplares todo se transformó en una inmensa alegría.

Y, pese a mi "despiste" de estos últimos tiempos, me alegra poder escribir de nuevo que esto no ha terminado, aunque a veces pueda parecerlo. Y, pese a todo, aquí quedan todas esas entradas que permanecerán imborrables, todos esos comentarios que tanto me alegran y animan, todos esos compañeros de viaje que he encontrado y que espero seguir encontrando.
 

Y, una vez más, gracias por estar del otro lado.


martes, 16 de diciembre de 2014

Ese gato de trapo...

Hace justo un año, tal día como hoy (esto me recuerda que he dejado pasar el aniversario del blog sin dejarme ver) acompañaba esta entrada con el cortometraje The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore. Difícil de superar. En esta ocasión, cautivada por su atmósfera infantil, por ese árbol de ramas ensortijadas al más puro estilo Burton, por ese gato de trapo de cola a rayas... y por ese libro que origina la historia, me he decantado por Argine, de la francesa Julia Siméon.

Argine, de Julia Siméon

Dejaremos a un lado el tema de las princesas, porque terminaría hablando de aquella que no quería comer perdices. Me quedo con el ingenio y la imaginación. Con la creatividad y con la estética. Un cortometraje aparentemente sencillo en el que la sencillez es un valor añadido, y que podría parecer contradictorio (animación-estática), pero que con diferentes cambios de ritmo nos lleva a la ilusión del precine y que, un año más, aprovechando que hoy celebramos el Día de la Lectura en Andalucía, me lleva a lanzar al aire la misma propuesta:

¿Leemos?