martes, 27 de mayo de 2014

El principito

El principito, de Antoine de Saint-Exúpery, fue uno de los primeros libros que cayó en mis manos. Conservo aún ese ejemplar gastado, amarillento, que he leído y releído sin cansarme nunca. Sé que no descubro a nadie un nuevo mundo si hablo de ese pequeño planeta en el que habita un petit prince y su amada rosa. También sé que todo lo que diga a partir de ahora habrá sido ya dicho, porque es sin duda un libro mil veces analizado, estudiado y comentado. Sin embargo, el aniversario de otro pequeño gran libro, los cien años de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, ha traído a mi mente este otro que en abril del pasado año cumplió 70 años.

Desde la dedicatoria, encontramos en El principito esa dualidad que tanto lo caracteriza: ser un libro para niños y, al mismo tiempo, un libro para adultos. La lectura que un niño hará de él no será la misma que hará un adulto, aunque en el caso de Léon Werth, a quien Saint-Exupéry lo dedica, será capaz de comprender incluso un libro para niños. Esta doble mirada (del niño y del adulto) estará presente a lo largo de toda la obra, ya que el modo en que uno y otro enfoca la vida es bien distinto. Por esta razón, tras excusarse, el propio autor corrije su dedicatoria: A Léon Werth cuando era niño.

Crédito de la imagen

Más allá de todo esto, encontramos en este libro una lucha entre lo que somos y lo que deseamos ser. No necesitamos un mundo utilitario para llenar nuestra vida de luz; necesitamos conocer el sentido de nuestra vida, para así conseguir iluminarla. El aviador es un hombre solitario que ha entrado en crisis consigo mismo, y el personaje que se presenta junto a él en el desierto, el Principito, que llega justo al amanecer, con la luz, le ayudará a iniciar el camino que lo llevará a encontrar su verdadero espíritu. El sombrero-elefantequesehacomidounaboa, igual que la caja-cordero, representan de nuevo esa dualidad que mencionábamos al principio. Tal vez por ello sea tan mencionada esa frase que decora esta entrada: Lo esencial es invisible a los ojos. Y, tal vez, después de todo, lo mejor para nosotros, los lectores, sea llegar a ver en esa caja, no un cordero, sino cualquier cosa...


Quién sabe, tal vez la caja esté repleta de historias que esperan ser narradas...

martes, 20 de mayo de 2014

"Beautiful Rhodesia", de Carlos Erice Azanza


Beautiful Rhodesia, de Carlos Erice Azanza, fue la ganadora del III Certamen López-Torrijos y Montalvá. Desde que la tuve en mis manos, llamó poderosamente mi atención. Cuando leí la sinopsis, supe que me gustaría. Y así ha sido. 

La ambientación de la novela sobresale en una trama construida sobre el enigma de la muerte de la hija del embajador español en Zimbabwe. La historia nos traslada a Rhodesia, lugar que llegamos a contemplar con nuestros propios ojos gracias a las cuidadas descripciones que Carlos nos ofrece. Podemos ver cada uno de los escenarios en los que transcurre la acción como si estuviésemos frente a ellos. Miguel Arnaiz y Sandra Bokosa, encargados de investigar la muerte de la joven, se presentan como personajes complejos que tienen que hacer frente a las contradicciones que el desempeño de sus funciones generan. 

La novela además, nos muestra una parte de la historia quizá poco conocida o explorada. En ella quedan marcadas las huellas de ese pasado colonial rhodesiano, un pasado que configura un presente en el que todo vale si el negocio lo merece. Sin duda, un contexto poco favorecedor para los protagonistas que, leales a sí mismos, ven como sus superiores sólo quieren para ese crimen una rápida solución que contente a todos. La personalidad de estos personajes queda, además, marcada no sólo por su hacer profesional, sino por los aspectos de su vida privada que Carlos nos va desvelando. 

A través de sus páginas, seguimos de cerca las pesquisas de Miguel y Sandra al tiempo que descubrimos parte de la amarga historia de Zimbabwe. Intriga y realidad social. Buenos ingredientes para una novela que merece la pena leer.

Beautiful Rhodesia, de Carlos Erice Azanza


Aprovecho para recordar los motivos que llevaron al jurado del III Certamen López-Torrijos y Montalvá a premiar esta novela: 
  • La coherencia y la agilidad narrativa de la acción.
  • Las descripciones del entramado sociopolítico que destapa la muerte de una joven, una más a fin de cuentas, en un país donde las heridas por librarse del colonialismo imperialista permanecen en las miradas.
  • El cinismo, que inunda la novela, con el que se interpretan los hechos, se dice que se busca la verdad, se establecen las relaciones personales y profesionales. La miseria humana e histórica se convierte en asunto de estado y justifica la muerte de la joven que, ingenuamente, seguía las huellas de la existencia de una de las más sorprendentes y menos conocidas rutas de huida de judíos, primero, y de nazis, después, en la que se sospecha la implicación de diplomáticos españoles.

Y, para terminar, la sinopsis.

Beautiful Rhodesia
El cadáver de una joven vasca, hija del embajador español, es hallado en Harare, la capital de Zimbabwe. Miguel Arnaiz, ex guardia civil y agente del Centro Nacional de Inteligencia, recibe la orden de investigar las circunstancias que rodean esa muerte. Sandra Bokosa, detective de la Policía Republicana de Zimbabwe, es la responsable del caso y entre ambos se establecerá una compleja relación personal y profesional, en la que nada es lo que parece y en la que los dos agentes deberán someterse a los dictados de sus gobiernos, muy interesados en ocultar la verdadera naturaleza del crimen. Arnaiz afrontará la verdad con cinismo y llegará a destapar una de las más sorprendentes y menos conocidas rutas de huida de criminales nazis tras la Segunda Guerra Mundial, en la que se vieron implicados diplomáticos españoles.

En un entorno donde aún perviven retales de la vieja supremacía blanca en el África Austral, Beautiful Rhodesia constituye una reflexión acerca del pasado reciente y la situación actual del racismo todavía latente en esa región, recoge crudamente las conspiraciones implacables que pueden llegar a tejer muchos gobiernos para defender sus políticas y supone, finalmente, un viaje al decepcionado mundo interior de sus protagonistas. 

martes, 6 de mayo de 2014

Recuerdos

Recuerdo hoy una entrada que escribi en enero del pasado año, cuando apenas llevaba un par de meses con el blog. Hasta ese momento, no había dejado caer por aquí ninguna nanohistoria. Recogía en ella el famoso microcuento de Augusto Monterroso titulado El dinosaurio y algún otro escrito a partir de él; y hablaba de un libro, Mil y un cuentos de una línea, una selección de micros de Aloe Azid. Hojeando alguno de ellos, volví a toparme con la sección titulada "La línea sauria", que recoge micros basados en el de Monterroso. En esta ocasión, me gustaría rescatar este:

Cien
Al despertar, Augusto Monterroso se había convertido en un dinosaurio. "Te noto mala cara", le dijo Gregorio Samsa, que también estaba en la cocina.
José María Merino

Pues bien, ya que la cosa va de recordar, dejo aquí mi aportación: una nanohistoria que toma como base el conocido cuento del guatemalteco.

Recuerdos
Cuando despertó, sus fantasmas todavía estaban ahí.

Crédito de la imagen

Y para terminar, vuelvo de nuevo sobre uno de los cuentos de "La línea sauria", precisamente el que cierra la sección:

El dinosaurio
El dinosaurio estaba ya hasta las narices.
Hipólito G. Navarro

domingo, 4 de mayo de 2014

Nueva web

Una entrada rápida para presentar la nueva web de Siete puentes sobre el Sena. Se trata de un espacio en el que queda recogida toda la información sobre la novela, de una manera dinámica y precisa. Por supuesto, se irá actualizando con cada nuevo paso que dé, de la misma manera que siempre quedará recogido en este blog. Sin embargo, aquí quedará entre relatos, micros e historias varias. En su web, todo quedará en su lugar.

WEB de Siete puentes sobre el Sena


¡No dejéis de visitarla!