miércoles, 26 de febrero de 2014

"Siete puentes sobre el Sena"... en febrero

Ocurrió en febrero es el blog de Maribel Romero, autora, entre otras obras, de El perfil de los sueños, novela ganadora del IV Certamen de Novela López-Torrijos. Maribel ha leído hace unos días Siete puentes sobre el Sena, ganadora de la quinta edición, y ha plasmado sus impresiones en su blog. 

ocurrienfebrero.blogspot.com

Ha elaborado una sinopsis que recoge a la perfección el espíritu de la novela. Recojo aquí parte de sus palabras y os invito a visitar su blog para leer el resto de la reseña:

Se trata de una búsqueda emocional, sin estridencias, que conforme avanza adquiere tintes detectivescos; una investigación que resulta muy entrañable y altamente adictiva, y que conducirá a Clara a descubrir episodios desconocidos de la vida de su abuela. 

Narrada en primera persona por la propia protagonista, logra enganchar al lector desde las primeras páginas. Su prosa es sencilla y el registro formal. Se trata de una novela delicada, muy amena y entretenida, que mezcla con elegancia sentimientos e intriga. Los personajes son cercanos, te encariñas con ellos, y los diálogos muy acertados. Una excelente novela para pasar dos estupendas tardes de lectura, porque dado su poder de atracción, a ningún lector le durará ni un minuto más. Yo la he disfrutado de principio a fin. Seguir leyendo.

Muchísimas gracias, Maribel, por tus palabras... en febrero.

sábado, 22 de febrero de 2014

El cartel

El cartel
Aquellos ojos impresos no dejaban de mirarlo.
Antes de seguir con la consulta, no pudo más que arrancarle las pupilas. 

Crédito de la imagen

martes, 18 de febrero de 2014

El profeta loco

Ocupen sus asientos. La oscuridad se hace en la sala. Sólo se aprecia al fondo esa tela rojiza cartacterística de este tipo de recintos. Alguien tose. El resto parece contagiarse.
De repente, silencio.
Cantos gregorianos.
Se abre el telón y frente a nosotros contemplamos un escenario negro en el que empieza a colarse una pequeña luz que ilumina una gran cruz. Clavada en ella, una figura. La contemplamos sin querer mover un sólo músculo de nuestro cuerpo, intentando adivinar si esa figura respira o no. Mientras tanto, paseamos nuestra mirada por el resto de atrezzo: una improvisada mesa con cajas como soporte, unos bidones, libros... Tras unos minutos sublimes, el aparente cuerpo inerte absorbe una bocanada de aire y empieza a moverse. Desclava sus manos de la madera y baja hasta el escenario...

El pasado sábado tuve la oportunidad de disfrutar de una obra de teatro que no creo que pueda dejar indiferente a nadie: El profeta loco, una obra de Avanti Teatro, dirigida y protagonizada por Eduardo Velasco. Durante aproximadamente hora y media, el personaje que encarna inunda las tablas con una fuerza desmesurada, contenida, cansada a veces, al tiempo que reflexiona sobre cuestiones tantas veces escuchadas y silenciadas. El personaje, un Jesús divinizado y humanizado, se hace preguntas e invita al espectador a planteárselas, a no dejarlas a un lado. Un solo personaje que se hace con todo el escenario. 
 
Crédito de la imagen

El profeta loco
Noche de luna llena en la austera capilla de un monasterio. Cuando los monjes se han retirado, un hombre baja de la cruz con cautela. Tiene hambre y sed tras todo el día en su puesto de trabajo. Es Jesús el de la cruz. Trabajar tantas horas al día no es sano y llevar 2013 años colgado de una cruz es muy agotador. Hablará con desparpajo, locuacidad, fatiga y cierto desencanto de su vida, de la fe, de la empresa, de aquellos que lo cuestionan y, sobre todo, del mundo en que vivimos. Una gran pregunta subyace a sus reflexiones, ¿qué hicimos con todo aquello por lo que se sacrificó?
Un personaje que sólo necesita unas vacaciones y desconectar.

Avanti Teatro
Idea original y dirección Eduardo Velasco
Texto Paco Bernal
Con Eduardo Velasco
Música Jesús Durán

sábado, 8 de febrero de 2014

"Siete puentes sobre el Sena" en La Nieve

Conocí el blog La Nieve gracias a Alicia Uriarte. Ella fue la primera en dejar un comentario en este Microcosmos nada más nacer. Por aquel entonces, contar con alguien que no sólo leía mis textos, sino que además se tomaba la molestia de comentar qué le parecían, me animó muchísimo a seguir adelante. Durante todo este tiempo, no he dejado de pasear por La Nieve de la mano de Alicia y sus compañeros de este foro literario, que me han hecho disfrutar día tras día de esta experiencia bloguera. 

lanieve2.blogspot.com.es

Sin embargo, en esos primeros momentos, no podía imaginar siquiera que algún día hallaría en La Nieve la reseña de una novela firmada por mí... Y ahí está. Alicia ha leído Siete puentes sobre el Sena y ha escrito la primera reseña literaria de este libro. Me produce una enorme alegría leer sus palabras, acompañadas de Qui?, de Charles Aznavour, canción que propone y queda integrada en la banda sonora de la novela. Reproduzco aquí parte de sus impresiones, y os animo a visitar La Nieve para conocer de primera mano su visión no sólo de la novela, sino también de nuestros primeros encuentros:

Os diré que me ha encantado recorrer París de la mano de Clara, la protagonista, para ir a cumplir la misión que le había encomendado su abuela Lala antes de morir. En ese camino, además de descubrir el gran secreto de su abuela, vive situaciones a nivel de sentimientos que le harán renacer el amor por su compañero Javier. Su relación se encontraba en una fase algo aletargada por haberse volcado ambos en exceso al trabajo. 

Respecto al estilo literario de María José, os diré que me gusta mucho. Con esta obra queda en evidencia que no hay que recurrir a la complejidad del lenguaje ni a formas rebuscadas del mismo para ir desarrollando una historia impecable en la que el lector queda enganchado de forma irremediable hasta llegar a la última página. Creo no equivocarme al decir que esta obra es el primer puente de los sucesivos que María José podrá seguir cruzando por ese camino de la Literatura dirigida al gran público lector y que ya ha dejado de ser inaccesible para ella...  Seguir leyendo.

Gracias por tus palabras, Alicia. Es un verdadero placer que la primera reseña de Siete puentes sobre el Sena lleve tu firma.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Las palabras

Ante palabras como éstas, me quedo sin palabras...

Son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufrafio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció... Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaron, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras.

Pablo Neruda, Confieso que he vivido.