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viernes, 1 de noviembre de 2013

Halloblogween 2013


El cementerio
 
En apenas dos días el cementerio del pueblo se había quedado pequeño. No había sitio para tanto muerto. Antes de que el último hubiese sido sepultado, había otro esperando su turno en la puerta. La gente comenzó a morir de repente. Teobaldo, el médico, no sabía qué hacer para poner remedio a la enfermedad: no había síntomas; la gente, simplemente, moría. Tuvieron que aprobar de urgencia la cesión de los terrenos colindantes al cementerio para seguir enterrando a los que se iban. Pero también éstos resultaron insuficientes. Las familias comenzaron entonces a traspasar sus propias tierras y, más tarde, las casas que quedaban deshabitadas.

Con el tiempo, apenas quedaron un par de vecinos. La idea de ser el último en morir y que ya no hubiese nadie que pudiese enterrarlo, preocupaba a ambos por igual. Prepararon con esmero sus propias casas: tapiaron ventanas y puertas, colocaron una inscripción con sus nombres y se encerraron dentro a esperar la muerte.

Pasaron los años y el cementerio de muertos que había invadido el pueblo de vivos se convirtió en una gran atracción. Visitantes de cualquier lugar transitaban por sus calles vacías, se tomaban fotografías junto a las casas y encendían velas en improvisados altares. De todas ellas, las casas mausoleo de los dos últimos vecinos eran las más fotografiadas. El primero de ellos, en su lápida, había escrito: “Espero la muerte encerrado”. El segundo: “Yo ya estoy muerto”.

Nunca nadie supo qué había sido de esos dos hombres. Había incluso quien afirmaba que aún aguardaban su turno en la oscuridad de sus casas. Los más atrevidos, llamaban a sus puertas. Algunos, creían oír sonidos en su interior.

Crédito de la imagen


Navegando por blogs amigos me topé con esta curiosa y aterradora iniciativa puesta en marcha por Teresa Cameselle, Halloblogween 2013: escribir microhistorias que tuviesen como tema central la muerte. Una interesante propuesta...

Más información aquí

*** Opacidad, encajaría también en la temática.

16 comentarios:

  1. ¿Qué extraño morbo lleva a hacer de una población/cementerio objeto de visita turística y de la no posible muerte de sus dos últimos habitantes una leyenda?. Me ha gustado tu relato.
    Un saludo.

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    1. Quién sabe... Y reitero lo dicho, muy buena tu historia, Pepe.
      Gracias por tu visita.

      Un abrazo.

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  2. Me alegro de que te hayas animado a participar, María José. Muy original tu historia. Esos dos tipos eran realmente raros, en vez de preocuparse de vivir, sólo se preocuparon de su muerte. Triste. Como triste debía ser ese pueblo-cementerio del que has sabido dar una imagen precisa.

    Un abrazo.

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    1. Es cierto, resulta triste, sin embargo, tal vez no demasiado extraño...
      Me ha gustado mucho participar en esta experiencia.

      Un abrazo.

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  3. Qué bueno que te uniste a la propuesta, un gusto leerte. Tu relato es muy bueno, y por momento escalofriante.
    Un beso.

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    1. Reitero lo dicho, ha sido todo un placer unirme a este Halloblogween, sobre todo porque me ha permito conocer nuevos blogs e interesantes propuestas. Volveré sobre tus palabras, Sindel.
      Muchas gracias por tu visita.

      Un abrazo.

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  4. Un panorama desolador y extraño nos has relatado, sobre todo el de los dos últimos que se encierran en sus casas a esperar la Parca. Ahora, el morbo insano de esos visitantes me hace pensar en que, irremediablemente, vemos parques de atracción incluso en lo macabro. De alguna manera, es como si supiéramos que con eso de la muerte, tampoco hay para tanto...¿será porque recordamos muy en el fondo que ya hemos muerto unas cuantas veces?

    Un beso

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    1. Valaf, me quedo con esa última reflexión tuya: no hay para tanto y, quién sabe, tal vez sea por el hecho de que ya hemos "vivido" eso antes. Sea como fuere, lo triste es dejarse arrastrar a la muerte sin disfrutar antes de la vida...
      Un verdadero placer tenerte aquí.

      Un abrazo.

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  5. María José, muy interesante el tema de tu relato. Cuántos muertos en vida existen sin darse la circunstancia que se dio en ese pueblo. Acaso el lado más amargo de la muerte sea cuando uno ya se sienta a esperarla. Distinto es saber que llegará. Cuando así sea ojalá que nos pille con mucha vida a las espaldas y con la ilusión de tener cosas que hacer, por ejemplo escribir.

    Siempre es un placer leer tus textos.

    Un abrazo.

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    1. Un placer siempre es leer tus comentarios, Alicia. Creo que tu reflexión complementa a la perfección al relato. Se trata de eso, de pensar en la vida o en la muerte, cada cual puede elegir. Espero que ocurra como bien dices... por si acaso, sigamos disfrutando y, siempre, escribiendo.

      Un abrazo.

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  6. Muy ocurrente, la muerte parque temático, pues triunfaría que lo lúgebre fascina como tu cuento. Buenos epitafios, me acuerdo de uno: !hasta luego!
    Besitos y bienvenida a los jueves, este en plan halloween, siempre de Teresa.

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    1. Puede resultar algo oscuro, pero de eso se trataba, ¿no? En cuanto a los epitafios, me quedo en esta ocasión con el de Vicentre Huidobro: "Abrid la tumba. Al fondo de esta tumba se ve el mar".

      Muchas gracias por tu visita.

      Un abrazo.

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  7. Está claro que hay gustos para todo, como muestra este "original" parque temático. Has reflejado la desolación en ese pueblo, con gran maestría, te felicito. Me alegra que participaras en la convocatoria, así hemos podido leerte.
    Un abrazo.

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    1. Resulta turbador que así sea. A menudo conocemos truculentas historias que se asientan en una realidad aparentemente cotidiana... y eso es aún más inquietante.
      Yo también me alegro mucho de haber participado en este Halloblogween. Me ha permitido leer nuevos blogs que aún no conocía y que seguiré visitando de manera asidua.

      Un abrazo.

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  8. Una historia ciertamente inquietante, sobre todo porque se desconoce la razón de tanta muerte. Ante la pasividad de los últimos supervivientes uno se pregunta qué habría hecho.

    Un abrazo.

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    1. Buena pregunta. De ella podrían surgir nuevas historias que narrar. Cuando el mundo se vuelve apocalíptico es difícil imaginar cómo llegaríamos a reaccionar.

      Muchas gracias por tu visita.

      Un abrazo.

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