martes, 29 de octubre de 2013

Jugar a imaginar

Jugar a imaginar es lo que nos propone la Gramática de la fantasía de Gianni Rodari. Pensado como un instrumento para enseñar a los niños y niñas a inventar sus propias historias, es igualmente una herramienta válida para fomentar la imaginación de cualquier adulto. A veces tropezamos con una rutina demasiado hostil que nos paraliza y para cuando queremos darnos cuenta, hemos dejado de pensar que lo increíble puede ser creíble (y viceversa). Adentrarnos en las páginas de este libro y jugar, lápiz en mano, a alguna de las dinámicas que nos propone, puede ser el mejor ejercicio creativo para ayudarnos a salir del anquilosamiento en el que a veces nos sumergimos.

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El propio Rodari lo describe como un librito en el que presenta una especie de teoría de lo fantástico, aunque sin pretensiones de serlo. En los preliminares del libro recoge una cita de Novalis (1772-1801) que resume en lo que derivaría después su trabajo: Si tuviésemos una Fantástica, así como tenemos una Lógica, estaría descubierto el arte de inventar. Tal y como apunta Rodari, hermoso. Más adelante nos descubre a Breton y a los superrealistas franceses; habla de sí mismo como un pésimo maestro (aunque no aburrido); de los apuntes que hacía en un cuaderno sobre cómo nacían las historias que contaba a sus alumnos; y de cómo, varios años después, surgiría el librito del que hablamos. Ése del que dice que "no sé bien qué es, en realidad".

Yo he jugado a alguno de sus juegos en clase y he de decir que funcionan. La creatividad fluye cuando proponemos un binomio fantástico, y sorprenden las historias que dos palabras opuestas pueden llegar a engendrar. Quizá sea ésta una de las propuestas más conocidas: dos palabras de universos conceptuales distintos que chocan entre sí. Ahí es donde entra en juego la imaginación, que será la encargada de establecer la relación entre ellas que, de entrada, no existe.

El binomio fantástico puede convertirse en trama fantástica si en lugar de palabras al azar escogemos sintaxis al azar. Se trataría entonces del juego de las papeletas con preguntas y respuestas: se parte de una serie de preguntas que ya configuran acontecimientos en serie (una narración). El ejemplo que nos propone:

¿Quién era?
¿Dónde estaba?
¿Qué hacía?
¿Qué dijo?
¿Qué dijo la gente?
¿Cómo acabó?

Y, puestos a jugar, decidí valerme de las nuevas tecnologías para proponerles el juego a algunos amigos. A través de WhatsApp les fui enviando un mensaje en el que explicaba que estaba haciendo un ejercicio creativo y que necesitaba que me respondiesen a una pregunta. Ninguno sabía para qué ni conocía el resto de las preguntas. Formé en total tres cadenas de preguntas y con ellas han surgido estas tres historias:

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Era una amiga de Laura, natural de Bulgaria, que vino hace ya bastantes años porque conoció a un chico de Santander, con el que acabó casándose por cierto, tanto aquí como en su país de origen. Estaba debajo de una montaña de ropa sucia y arrugada leyendo el periódico. Dijo que no creería nada, que era todo un montaje: la gente afirmaba que el universo se expandía cada día más. 
Finalmente, saltaron chispas y todo se apagó.


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Era una playa increíblemente bonita metida en una maleta. Estaba estudiando estrategias de crecimiento. Se dijo a sí misma que todo estaba en su lugar. Mientras, la gente imaginaba elfos en un bosque con árboles gigantes.
Acabó en la acera..., mojada y sin un sitio a dónde ir.


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Era un técnico de Endesa y estaba en la hoguera. Acababa de llegar de la peña y veía la tele. Pensó que tenía menos vocabulario que la cartilla de Micho. La gente mientras tanto gritaba: "¡Qué se acabe el hambre en el mundo!"
Acabó de cervecitas con los amigos en una terraza. 


 

Un sinsentido o el germen de una historia (¿quién sabe?).


¡Muchísimas gracias a tod@s por participar!

sábado, 26 de octubre de 2013

La Bohème

La banda sonora de "Siete puentes sobre el Sena" II

Hace algún tiempo inicié la banda sonora de Siete puentes sobre el Sena y, ahora que la publicación de la novela es inminente, ha llegado el momento de dejar por aquí el acompañamiento musical que podría ambientar su lectura. Serán varias las canciones que la integrarán y será el lector el que deba situarlas en su lugar correspondiente. Cada una de ellas tiene una razón de ser, un motivo que la lleva a formar parte de esta lista, siempre incompleta, que quedará abierta a las sugerencias de los lectores.

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Cada semana habrá una nueva entrega. Algunas, durante la lectura, serán fáciles de ubicar. Otras, tal vez admitan alguna variación... Sea como fuere, sería interesante mantenerlas como música de fondo mientras nos sumergimos en las palabras. Sin duda, una gran alianza.

Así que, tras Sous les ponts de Paris, seguimos con un nombre mítico de la música francesa, Charles Aznavour, y La Bohème.


jueves, 24 de octubre de 2013

Nueva imagen

Dentro de poco Microcosmos Literario cumplirá un año, y qué mejor manera de celebrarlo que regalándole una nueva imagen.


Ha sido más de un quebradero de cabeza con el código html y varias las horas dedicadas al nuevo diseño, pero creo que ha merecido la pena.

Eso sí, seguimos con la máquina de escribir (y esos pájaros que intentan escaparse de sus teclas) porque lo siguiente será volver sobre las palabras que, dentro de su complejidad, son mucho más simples que el lenguaje de marcas del hipertexto...

sábado, 19 de octubre de 2013

Erató y Melpómene

Es difícil saber dónde estarán en estos momentos las musas pero, con ellas o sin ellas, es necesario volver.
 
Erató y Melpómene
- Quiero conocer el nombre exacto de las cosas. Quiero poder sentirlas y poder amarlas, pero no sé hacerlo sin nombrarlas -dijo el hombre.
Erató lo miró con dulzura. Habían sido tantas las veces que un hombre pedía su ayuda que ya casi no podía recordar cuál fue la primera. Y ella era incapaz de negársela. Tomó entre sus manos su lira y entonó una armoniosa melodía que hizo emerger de los dedos del hombre un puñado de palabras. Todas ellas denotaban desaforado júbilo y el hombre apenas pudo despedirse antes de partir brincando ante tremenda albricia. Erató miró complacida cómo su figura se evaporaba en el horizonte.
El hombre recorrió mil lugares esparciendo por doquier las palabras que Erató le había brindado. Las dibujaba sobre pergaminos y piedras, en el tronco de un desvencijado árbol o en el pétalo de una flor. Cada uno de aquellos trazos otorgaba un nombre a aquello sobre lo que se posaba y le daba con ello la vida que él había buscado para sí.
Sin embargo, un día, en uno de los remotos lugares en los que recaló, dibujar sus palabras dejó de ser lo más importante. Los ojos negros de una misteriosa joven cautivaron por entero su espíritu. Acercarse a ella o contemplarla desde la lejanía era lo único que copaba ahora su alma. Sus dedos eran ya incapaces de dibujar nada porque tan sólo deseaban acariciar a la joven de oscuros ojos y poder nombrarla. Sólo podía pensar en su nombre, pero ella parecía no notar tan siquiera su presencia. 
Pasaron los días. Pasaron semanas y meses. Pasaron años. La joven de profundos ojos, un mal día,  desapareció tras las aguas y el hombre perdió por completo su habilidad para nombrar al mundo. Pensó que Erató podría ayudarlo de nuevo. Pero su lóbrego corazón fue incapaz de atraerla. Hundió su cuerpo en la tierra con la esperanza de encontrar consuelo a su desventura y ser arrastrado algún día por el viento. Pero el tiempo parecía haberse olvidado de él. 
Cuando ya nada parecía tener remedio, Melpómene inundó su sueño. Le susurró nuevas palabras con las que continuar su viaje, pero eran todas palabras sombrías. Al despertar, deshizo el camino que lo había llevado hasta allí y dedicó su vida a tiznar pergaminos y piedras, troncos de árboles y pétalos de flores. Y todo dejó de tener nombre.

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Las musas fueron las nueve hijas de Zeus y Mnemósine:
- Calíope: Musa de la poesía épica y heroica. Protectora de la elocuencia.
- Terpsícore: Musa que preside el canto coral y la danza. Protectora de este arte.
- Erató: Musa de la poesía lírica y erótica. Protectora del amor.
- Talía: Musa de la comedia y la poesía pastoril. Protectora del teatro.
- Urania: Musa de la Astronomía y la Filosofía. Protectora de las constelaciones.
- Clío: Musa de la Historia y protectora de las Bellas Artes.
- Euterpe: Musa de la Música y protectora de los intérpretes.
- Melpómene: Musa de la tragedia y protectora del arte lírico.
- Polimnia: Musa de los cantos sagrados y el arte mímico, protectora de los actores.