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lunes, 11 de febrero de 2013

Un día cualquiera

Este es otro de los relatos que tenía olvidados... y es curioso, porque no sólo se quedó en eso, ¡llegó incluso a convertirse en un cortometraje! Y es que la narrativa literaria y la fílmica van de la mano. Trasladar las palabras a planos fue divertido y aunque el resultado no fuese espectacular, al menos era técnicamente aceptable, en un blanco y negro de fuertes contrastes, y mudo. Todo un homenaje a un cine pausado que se recrea en la estética. Sin duda lo mejor fue hacerlo en un maratón de cortometrajes que estipulaba que tanto la grabación como la edición debían realizarse en un fin de semana. Fueron todo prisas y risas, sin duda algo para repetir, y además las imágenes resultaron ser bastante similares a las que yo imaginaba mientras escribía. Incluso llegaron a emitirlo y por una vez me convertí en la entrevistada en lugar de ser la entrevistadora.

Volviendo sobre las palabras, en Un día cualquiera el narrador es un narrador externo, un narrador cámara, muy apropiado para llevarlo después a edición, ya que todo el trabajo visual está hecho y realizar el guión técnico se hace bastante sencillo. Puede que algún viejo compi de viajes y grabaciones interminables recuerde cuando hicimos ese corto y pueda juzgar el resultado...


Crédito de la imagen

2 comentarios:

  1. María José, efectivamente, este texto es muy visual. Casi he imaginado el cortometraje con esos dos lugares, la habitación y el banco de la plaza. Ha sido un viaje angustioso de un lado para otro hasta empezar a percibir el final. No queda muy explicito pero casi se va adivinando. Te diré que, a mi parecer, la descripción de las personas, lugares e instantes es excelente.

    No sé de dónde vienes ni a dónde vas pero en el camino dejas textos que da gusto leer.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Alicia. Tus palabras siempre consiguen animarme a seguir con esta labor que a veces se vuelve tan oscura. Irremediablemente iré siempre hacia adelante, e intentaré seguir dejando a mi paso minúsculos granos de arena que algún día puedan adherirse a los ropajes de algún inquieto caminante como tú...
      Un abrazo.

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