domingo, 16 de diciembre de 2012

Las ascuas de una hoguera

Silencio. El silencio de las palabras. Esto es lo que ha seguido a mi última publicación. En principio existía una especie de compromiso tácito, una obligación latente de volver la mirada a este blog de una manera continuada. Ahora, sólo será un lugar de encuentro inesperado. Mis palabras siguen en su cajón, esperando, ansiosas a veces, poder ver la luz.

En esta ocasión algunas han tenido suerte y no tendrán que seguir ocultas. Las ascuas de una hoguera. De nuevo, palabras antiguas, añejas ya.

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miércoles, 28 de noviembre de 2012

El viaje de Roy

Un nuevo relato. En realidad, bastante viejo ya. El viaje de Roy trata una historia desubicada, pero que podría situarse en cualquier lugar. Es, asimismo, un relato rehecho a partir de otro para terminar convirtiéndose en dos historias paralelas. Paralelas en soledad, aunque muy diferentes en esencia.
Si deseas leerlo, puedes descargarlo en el siguiente enlace: El viaje de Roy.

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miércoles, 21 de noviembre de 2012

El relato de una mirada

Comienzo una nueva aventura. La idea en principio es sencilla: sacar del cajón todas aquellas palabras que un día enterré, con la intención de aprender de ellas. Y qué mejor forma de empezar que con El relato de una mirada, un texto que para algunos será una novela corta y para otros un relato extenso. Lo escribí durante el verano de 2004 y desde entonces ha permanecido oculto. Al leerlo de nuevo he sentido todo un cúmulo de sensaciones. Pero me he mantenido impasible y he decidido no mover ni uno solo de los caracteres que lo conforman, porque es lo que es y no hay más. Es cierto que cambiaría cosas, porque el estilo de ese texto dista mucho del que ahora cultivo, pero aun así sé que seguiría escribiendo muchas cosas tal cual fueron escritas. Porque las escribí para mí.

Los protagonistas son pocos, pero intensos. La ciudad donde transcurren los hechos es la ciudad melancólica, una ciudad sin nombre, aunque recuerdo que pensaba en Lisboa mientras escribía (aunque aún no la había visitado). El tiempo podría ser cualquiera, aunque no muy lejano. Y la acción es la búsqueda de uno mismo, ésa que a veces no somos capaces de emprender por cobardía.

Sin más preámbulos, aquí dejo El relato de una mirada, para que todo aquel que lo desee pueda disfrutar (o no) de su lectura.

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