miércoles, 22 de junio de 2016

Soñar poesía

Versos susurrados al oído que te despiertan de un profundo sueño... Es difícil describir lo que se siente cuando lo que sueñas, lo que te mantiene dormido y al mismo tiempo te devuelve a la realidad, son unos versos. 
Soñar poesía. 
En concreto, soñar con la poesía de Mario Benedetti.
Llevo días pensando en qué podría significar esto y he llegado a una conclusión que, al mismo tiempo, ha sido una determinación: esas palabras soñadas debían devolverme un instante aquí para proclamar, de manera ociosa, la pausa que en este blog hace tiempo que se instaló. 

Sé que volveré algún día.
Mientras tanto, aquí quedan mis entradas, mis vaivenes y escarceos, para todos aquellos que gusten adentrarse en ellos. 

Sé que volveré.
Mientras tanto, seguiremos soñando palabras...

Crédito de la imagen

viernes, 19 de febrero de 2016

"La mujer habitada", de Gioconda Belli

Tengo pendiente aún la lectura de El intenso calor de la luna, la última novela de Gioconda Belli. Estuvo en Sevilla hace unos meses en una multitudinaria presentación en la Biblioteca Infanta Elena. Si algo me quedó claro ese día, es que es una mujer que cautiva. Preguntada por su vida revolucionaria (fue parte activa del Frente Sandinista de Liberación Nacional), contó que su mayor rebelión fue la de empezar a escribir poesía. "La poesía me cambió la vida totalmente", afirmó. Publicó sus primeros poemas en 1970 en el Semanario Cultural La Prensa Literaria de Nicaragua. La narrativa llegaría más tarde, en 1988, cuando publica La mujer habitada, novela aclamada y con la que alcanzó gran notoriedad tanto en América Latina como en Europa. En una sala atestada, sobre todo, de admiradoras, fue más de una la que hizo referencia a esta novela y yo, dejando a un lado la última, decidí que había que empezar por el principio.

Con La mujer habitada queda claro que el lenguaje poético de Belli supo adaptarse a la perfección a las exigencias de la narración, haciendo de ella una lectura sencilla y natural. Lavinia es el personaje principal de esta novela, es una mujer joven, luchadora, independiente. Ha estudiado arquitectura en Europa, se ha marchado de casa de sus padres pese a su negativa y se ha instalado en la que fuera la casa de su tía Inés, la auténtica madre que nunca sintió que pudiera ser la real. Y es una mujer habitada. Habitada por Itzá, una luchadora indígena que despertará en ella sus anhelos revolucionarios y la ayudará a superar sus miedos iniciales.

Al estar narrada en primera persona, el personaje se construye a través de sus pensamientos. Sus contradicciones nos acercan a ella, al tiempo que nos ayudan a identificarnos con este personaje que quiere pertenecer a un mundo que no es el suyo pero que es el mundo de la mayoría de los habitantes de Faguas. Ella ha tenido la suerte de nacer y vivir de manera acomodada, no así aquellos con los que se va encontrando a lo largo del camino. Primer ejemplo de ello son aquellos que conoce al ir a visitar un terreno donde se construirá un centro comercial. La extrañeza del barro bajo sus pies dice mucho de cómo ha vivido ella y cómo viven aquellos. Precisamente serán sus pies en contraposición a otros los que más adelante nos vuelvan a mostrar ese sentirse fuera en el que vive. Se siente fuera de su mundo y también de aquel otro en el que se adentra y que la lleva a implicarse en los movimientos de liberación contra la dictadura de su país.

Por su parte, la cursiva en el libro nos lleva a conocer a Itzá, la indígena que habita el naranjo del jardín de Lavinia. El zumo. Su sangre. Ella ha vivido momentos muy diferentes a los que vive Lavinia, pero ambas coinciden en su fuerza y su visión femenina de la historia. Son conscientes de que la mirada de la mujer sobre el mundo nunca podrá ser la misma que la masculina, del mismo modo que no puede ser al contrario. Los personajes masculinos se mueven a veces en la incertidumbre del acercamiento a lo femenino, pero siempre terminan derrotados en sus intentos.

El resto de personajes los conocemos a través de los ojos de Lavinia. Felipe, Flor y Sebastián se nos presentan bajo su mirada. Las palabras que estos personajes pronuncian son matizadas por las reflexiones que Lavinia nos ofrece sobre ellas. Ella nos narra lo que dicen, cómo se mueven, cómo miran. Así que son sus ojos los que nos enseñan cómo mirar a esos otros que irrumpen en su vida para cambiarla para siempre.

"Nadie que ama muere jamás" 
Gioconda Belli, La mujer habitada

Al fondo, Gioconda Belli durante la presentación en Sevilla de El intenso calor de la luna.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Colaboración especial

¿Te animas a crear el tuyo?

Esta pregunta, lanzada al viento en mi última entrada, obtuvo una respuesta. Una atrevida soñadora amante de las letras aceptó el reto. Me invitó a que le propusiera una fotografía y, a partir de esa imagen, ella escribiría su propio pie de foto. He de reconocer que me hizo especial ilusión su atrevimiento, ya que se trata de una antigua alumna con la que pude compartir unas clases inolvidables. Clases en las que la literatura era fuente inagotable de placer, con sus temas recurrentes pero inesperadas historias, sus lugares comunes y sus inmortales (y muchas veces incomprendidos) autores y obras. Clases en las que, a partir de las lecturas propuestas y del continuo diálogo en torno a ellas, emergía una parte de nosotros que solo es posible alcanzar a través de un conocimiento profundo, y en ocasiones complicado, de uno mismo. Y es precisamente eso, la satisfacción de saberte a través de la lectura, lo que nos mueve a continuar con esta interminable búsqueda.

Por una de esas casualidades, compartimos nombre... Sin más preámbulo, os dejo con la especial colaboración de María José Martínez Moreno. Espero que la disfrutéis.

Crédito de la imagen
Anormales de ellos,
que decidieron no encadenarse a la silla monogámica.
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sábado, 23 de enero de 2016

Pie de foto (I)

Crédito de la imagen
 Enraizadas tus ramas en mis hojas,
terminaron convertidas en acero.
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Este nuevo año de comienzo tardío, me gustaría plantear una propuesta para nada nueva. Se trata, sin más, de escribir el pie de foto para una fotografía. ¿Te animas a crear el tuyo?